¿Qué es el estrés traumático y por qué todos hablan del cuidado informado sobre el trauma?


Maria Perez, PhD, vicepresidenta de Salud Conductual de los Centros Comunitarios de Salud de Sixteenth Street, vicepresidenta de la Junta de Salud Mental del Condado de Milwaukee (Milwaukee County Mental Health Board)

Durante algún tiempo, se ha hablado mucho sobre el trauma y sus efectos en la salud y el bienestar de nuestras comunidades. Hay mucha información sobre cómo el trauma afecta el cerebro, el impacto que tiene en el desarrollo y aprendizaje de un niño y cómo los acontecimientos traumáticos pueden perjudicar a los adultos en el trabajo, en las relaciones y, en definitiva, afectar su calidad de vida. Los acontecimientos traumáticos pueden abarcar desde un suceso aislado que afecta el funcionamiento de una persona a múltiples sucesos de la vida que tienen un efecto acumulativo y pueden causar un daño significativo en el funcionamiento diario. Las situaciones como la violencia doméstica, el abuso emocional y físico o presenciar actos o sucesos violentos en los que alguien es amenazado, lastimado o asesinado se relacionan con el estrés traumático. Los efectos pueden ser tan graves que es posible que generen un trastorno por estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés). Este trastorno implica haber estado expuesto a un acontecimiento traumático, o a más de uno, el cual se experimenta nuevamente en forma de reviviscencias o flashback, pesadillas, reactividad emocional y fisiológica, evasión del estímulo relacionado con el trauma y pensamientos y sentimientos negativos después del acontecimiento. La reexperimentación de estos acontecimientos puede adoptar la forma de irritabilidad, hipervigilancia, reflejo de sobresalto y dificultad para dormir y concentrarse.

Independientemente de que el estrés relacionado con el trauma sea leve, moderado o grave, los síntomas pueden dificultar en gran medida que las personas lleven una “vida normal” o tengan relaciones saludables. Estas experiencias también pueden llevarlo a uno a aislarse o a evitar situaciones o personas que le hagan recordar acontecimientos traumáticos anteriores. Imagine la soledad que se genera de vivir con un trauma no resuelto y sentirse muy fácilmente molesto por situaciones en las que el mínimo disparador provoca sentimientos de miedo, ira, terror, shock o, incluso, sentirse desconectado de uno mismo.

En la actualidad, muchas agencias que trabajan con clientes de distintas condiciones sociales proveen capacitación adicional a su personal, lo que incluye conocimientos sobre atención médica, servicios sociales y cumplimiento de la ley. Estos escenarios tratan con una gran cantidad de personas, muchas de las cuales sufren estrés postraumático. Una capacitación de este estilo en “cuidado informado sobre el trauma” ayuda a quienes tengan trato con personas sumamente ansiosas o irritables, retraídas, llorosas, molestas o que se comportan de forma disruptiva. Tener la capacidad de ver a los clientes a través del cristal de quien está “informado sobre el trauma” nos permite dar un paso al costado y no reaccionar ante conductas o reacciones emocionales que parecen desproporcionadas o extremas con respecto a una situación. Nos permite tener un margen para escuchar con compasión y, lo más importante, no reaccionar. Solo así podremos entender a la persona que está sufriendo y distender la situación mientras se trabaja en busca de una solución.

Cuidar a los integrantes de nuestra comunidad significa intentar comprender el impacto que tiene el trauma en todos nosotros. Estamos rodeados de imágenes, palabras y acontecimientos violentos que nos llegan a través de los medios o son parte nuestra vida cotidiana. Estar informado sobre el trauma significa comprender que los acontecimientos traumáticos nos afectan a todos. Podemos hacer mucho para mitigar los efectos del trauma con tan solo ser conscientes de los otros y de nosotros mismos, controlar nuestras reacciones y ayudar a otros al validar su comportamiento en medio de un estado de agitación elevado. Este enfoque ayuda a otros a sentirse apreciados y contribuye considerablemente a liberar a la persona de la sensación de impotencia. Podemos hacer mucho bien con tan solo saber de qué se trata el estrés traumático y luego cambiar nuestras propias respuestas cuando tratamos con quienes están sufriendo.

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