Prevención del suicidio: todos podemos marcar una diferencia


Septiembre es el mes de la prevención del suicidio. Esta iniciativa comenzó en 2003, a través de la Organización Mundial de la Salud, para crear conciencia de que el suicidio se puede prevenir.

Los pensamientos suicidas pueden afectar a cualquier persona. Es importante conocer los signos de advertencia y saber qué hacer para ayudar. El suicidio es la décima causa principal de muerte en los Estados Unidos. Cada año, más de 44,000 personas mueren a causa del suicidio y, por cada muerte, hay 23 intentos más de suicidio. Todos tenemos acceso a la información y podemos ayudar hablando sobre la prevención.

Signos de advertencia

No todas las personas que intentan suicidarse tienen depresión. Es importante saber que existen otros signos de advertencia:

  • Hablar sobre la muerte o sobre el suicidio.
  • Buscar formas de provocarse daño, como buscar información en línea o conseguir un arma.
  • Hablar sobre sentirse desesperanzado o sobre no tener motivos para vivir.
  • Tener cambios repentinos en el estado de ánimo.
  • Experimentar algún hecho que cause un dolor físico o emocional grave.

¿Qué puede hacer usted?

Infórmese sobre los recursos locales. Busque los hospitales y clínicas locales de su área que ofrezcan servicios de asesoramiento. Investigue las organizaciones locales que le brindan información o apoyo antes de hablar sobre el tema. Llame a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio (National Suicide Prevention Lifeline) al 1-800-273-TALK (8255) para recibir orientación. Pregúntese si conoce a otras personas que puedan cuidar a la persona en cuestión y a quienes podría llamar para recibir ayuda.

Descubra cuándo es el mejor momento para hablar con la persona. Necesitará un momento sin interrupciones y de mucha privacidad para hablar abiertamente sobre el tema. Es posible que quiera prepararse y pensar bien qué desea decir o practicar algunas de sus preguntas.

Hable sobre sus preocupaciones. Comente a la persona las cosas que observó que le preocupan. Haga preguntas abiertas. Las preguntas abiertas son aquellas que llevan a una respuesta larga, por ejemplo, “alguna vez pensaste en la muerte?”, o bien “Qué tipo de pensamientos tuviste?”. No tenga miedo de preguntar: “Alguna vez pensaste en acabar con tu vida?”. Esta pregunta no propone la idea sobre el suicidio, pero lo guía para obtener la ayuda adecuada. Escuche atentamente cuáles son los motivos que esa persona tiene para vivir y morir.

Cree un plan de seguridad para ayudar a reducir la posibilidad de que la persona se haga daño. Involucre a otros a quienes les importe esa persona y busque ayuda profesional. Planifique junto con la persona cómo lograr que su entorno sea seguro. Hable sobre el lugar donde la posible arma (objeto o medicamento) debería estar para garantizar la seguridad. Analice qué actividades pueden ayudarle a la persona a mantener su seguridad. Hable sobre quién puede hacerle compañía hasta que la persona reciba ayuda profesional. Asegúrese de que la persona conozca la Línea Nacional de Prevención del Suicidio, cuyo teléfono es 1-800-273-TALK (8255) y, para español, 1-888-628-9454. Si cree que la persona está en peligro inminente, llame de inmediato al 911.

Si le interesa hablar con un profesional de la salud mental sobre el suicidio o si tiene alguna otra preocupación relacionada con la salud mental, llámenos hoy al 414-672-1353. Nuestro equipo de profesionales bilingües de salud conductual están disponibles para ayudarle hoy mismo.

Recursos en línea: https://www.suicideispreventable.org/, https://www.sprc.org/

Autora: Gabriela Dieguez, MSW, LCSW, Centros de Salud en la Comunidad de la Clínica de la Dieciséis

 

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