Mi Historia de la Clinica Dieciséis | Monica


Comencé a venir a la Clínica de la Dieciséis hace 10 años cuando estaba embarazada de mi hijo en el 2009. Después de que nació mi hijo, me convertí en paciente de la clínica de la dieciséis. En uno de mis chequeos, me dijeron que estaba pre-diabética. La doctora comenzó a realizar algunas pruebas y ella vio que uno de mis ojos estaba perdiendo la vista. Como llevo lentes, pensé que era porque mi prescripción estaba desactualizada.

Por lo general, cuando a alguien se le diagnostica diabetes, una de las primeras cosas que se ven afectadas son sus ojos, pero cuando mi doctora lo observó con más atención, se dio cuenta de que era más grave. Me diagnosticaron una enfermedad ocular progresiva llamada queratocono. Mi córnea se hinchaba en forma de cono que me estaba afectando la vista hasta el punto en que ya no podía ver nada de ese ojo- todo se miraba borroso. Mi doctora me dijo que necesitaba un trasplante de córnea, pero no tenía seguro medico. Ella me dirigió a los Servicios financieros para pacientes de la Clínica de la Dieciséis, quienes me ayudaron a solicitar el programa SAUP para obtener la atención que necesitaba fuera de la clínica.

Antes de recibir mi trasplante de córnea, los médicos se dieron cuenta de que lo mismo estaba empezando a suceder en mi otro ojo. Debido a que mi otro ojo estaba en las etapas iniciales, los médicos pudieron realizar una cirugía de entrecruzamiento de la córnea que fortalecería mi tejido corneal evitando que la córnea se convierta en esa forma de cono que afectaría mi vista. Ya que me ojo sanara, los médicos pudieron realizar el trasplante de córnea para mi derecho ojo.

Aunque el proceso de curación ha sido lento, ahora estoy recuperando la vista en mi ojo derecho gracias al trasplante. Antes de la calle Dieciséis, porque no tenía seguro, no estaba realmente segura de qué tipo de ayuda podía recibir. Mi visión en mi ojo derecho no existía-todo era borroso. Cuando iba a hacerme el examen ocular, no podía ver ni la letra más grande en el cuadro del examen ocular. Solo podía ver siluetas y colores. Ahora, después del trasplante, puedo ver un poco mejor cada día. Estoy agradecido a la Clínica de la Dieciséis y a los médicos de Froedtert por ayudarme a recuperar la vista.

 

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