Mi Historia de La Clínica 16 | Magdalia


Enfocarme en mí

Soy la persona responsable del cuidado de mi familia en todos los sentidos que esto implica. Cuido a mi padre, que padece la enfermedad de Alzheimer, y a mi hijo, que tiene otras dificultades. También soy responsable desde el punto de vista financiero. Es una situación muy difícil y siento, continuamente, ese peso sobre los hombros. Se trata de un estrés que nunca acaba y de atención constante. Además, padezco asma y diabetes. Solo tengo 31 años, pero ya he sufrido complicaciones graves.

El año anterior, estas complicaciones me han golpeado en oleadas, como colesterol alto, hipertensión, dolor en las piernas, cansancio y dolores en el pecho. Comencé a recibir atención en la Sixteenth Street cuando comenzaron a manifestarse todos esos problemas. La Dra. Pyne es mi médica. Ella es formidable. Puedo percibir cuánto se interesa por mí, cuánto se interesa por todos sus pacientes. Cuando le comenté sobre mis dolores en el pecho, a los que había postergado por un tiempo, me consiguió una consulta con un cardiólogo y me derivó para una prueba. La máquina enloqueció. Nunca olvidaré la mirada en el rostro del médico cuando la máquina comenzó a acelerarse. Supe que algo andaba mal.

Me enviaron de inmediato a la sala de urgencias en St. Luke’s y me dijeron que necesitaba una cirugía a corazón abierto de inmediato. Tenía una vena bloqueada en un cien por ciento, una, en un noventa por ciento y otra, en un ochenta por ciento. Esto sucedió muy rápidamente. Todo se volvió extremadamente grave en cuestión de segundos. Todo lo que podía hacer era llorar y pensar en cómo iba a morir. Me operaron ese día. No puedo expresar lo agradecida que me siento. La operación fue un éxito. Solo permanecí siete días en el hospital. Luego vino la parte verdaderamente difícil: la recuperación.

Sufrí durante esa etapa. Sentí dolor en el cuerpo durante días, y mi incapacidad para cuidar a mi familia fue peor. Mi padre y mi hijo son muy dependientes de mí. Caí en una depresión. Lloraba y no podía dormir. El asma me provocaba dolor y cada vez que tosía mi cuerpo se veía muy afectado. No hice correctamente mis ejercicios de recuperación y, como consecuencia, se me acumuló líquido en los pulmones y tuve que regresar al hospital para drenarlos. Sentí que todo se derrumbaba.

Ahí fue cuando conocí a un psicólogo en la Sixteenth Street. Amo este servicio, fue necesario y aún lo es. Además, comencé a descubrir otros servicios en la clínica. Alba, del Departamento de Enfermedades Crónicas, fue absolutamente sorprendente. Comencé a asistir a su grupo de apoyo. No tengo palabras para expresar cuánto me ayudó ese grupo. Pude irme, aliviar mi estrés y hablar sobre mis cuestiones y problemas con personas en las que confiaba. Sientes que perteneces y que estás en un lugar confiable. Hablé sobre la diabetes, lo que me ayudó mucho. Pero, además, hablé de todo. Es un espacio libre para compartir y brindar apoyo. Y Alba es muy paciente, dispuesta y alentadora. Me llama, me invita al grupo, se asegura de que yo esté bien. Algún día cuando esté lo suficientemente sana, también iré a la clase de Zumba en la clínica. Es una de mis metas.

Estos diferentes servicios me han ayudado a encontrar un lugar de paz y a volver a ser yo misma. Aún me enfrento a dificultades con mi padre y con mi hijo, y lucho por priorizarme. Pero con el apoyo que recibo en la clínica de parte de mi médica, mi psicólogo, mi grupo de apoyo y Alba, puedo hacer cosas por mí y enfocarme en mí. Necesito estar sana para cuidar a mi familia. Debo enfocarme en mí para sanarme, y la Sixteenth Street lo hace posible.”

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