Mi Historia de la Clínica 16 | Jesus


“Y, por sobre todo, quiero agradecer a la Clínica de la Dieciséis, al programa SAUP y a mi extraordinaria médica, la Dra. Dunn, quien no solo me derivó a Froedtert para una cirugía de cadera, sino que, ante todo, me ayudó a creer que tenía esperanza.”

Cuando tenía 7 u 8 años, me dolían un poco las piernas. Pero todavía podía jugar con mis amigos e ir a la escuela. Excepto cuando llovía, entonces el dolor empeoraba. Más adelante, cuando tenía aproximadamente 15 años, el dolor se intensificó y ya no era solo cuando llovía, sino todo el día, todos los días. Era muy difícil de tolerar; hubo un momento en el que tuve ganas de terminar con mi vida, pero tuve demasiado miedo para hacerlo.

Mi familia me llevó a un médico que no pudo ayudarme. El médico me explicó que tenía una artritis grave. No me pudo recetar ningún medicamento que aliviara el dolor. Éramos muy pobres, por eso era imposible para mi familia llevarme a la gran ciudad para consultar a otros médicos. Entonces, me llevaron a un “curandero”, porque pensábamos que tal vez me habían hecho alguna brujería. Allí me dieron un té de hierbas, pero no funcionó. El dolor seguía empeorando, hasta que un día me dejó de doler. Las caderas quedaron trabadas. No me podía mover ni podía caminar. Con el tiempo, aprendí a caminar otra vez, pero solo utilizando los tobillos y las rodillas.

Hace ocho años, vine a la Clínica de la Dieciséis. Mi médica, la Dra. Margaret Dunn, me derivó al Froedtert Hospital para someterme a una cirugía de cadera por medio del programa Specialty Access for Uninsured Patients (Acceso a una especialidad para pacientes sin seguro, SAUP). Después de esperar un tiempo la aprobación, por fin, hace un mes me realizaron la cirugía. Ya puedo notar la diferencia, puedo pararme y caminar con más facilidad. Cuando mi médica, la Dra. Margie Dunn, me vio por primera vez después de la cirugía lo describió así: “Jesus vino caminando a la consulta posoperatoria y estaba tan erguido. La felicidad en su cara y la ligereza de su andar nos motiva a sentirnos agradecidos y alegrarnos por Jesus”.

Quisiera agradecerles a muchas personas por su apoyo. Pero, en especial, quiero agradecer al Grupo de Apoyo de Diabetes de la Clínica por alentarme a NUNCA rendirme y a correr el riesgo de someterme a la cirugía. También quiero agradecer a mi bella hermana por apoyarme en todo. Y, por sobre todo, quiero agradecer a la Clínica de la Dieciséis, al programa SAUP y a mi extraordinaria médica, la Dra. Dunn, quien no solo me derivó a Froedtert para una cirugía de cadera, sino que, ante todo, me ayudó a creer que tenía esperanza.

Ahora puedo caminar. Soy tan feliz. Puedo soñar con un futuro mejor. Quiero trabajar, caminar y andar en bicicleta. Me gustaría casarme y formar mi familia. Muchas gracias.

 

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