Mi Historia de la Clínica 16 | James


 

“Creo que, a veces, los diabéticos no se dan cuenta de que pueden levantarse por las mañanas para salir y mantenerse activos —para llevar una vida plena—. Todos podemos hacerlo, porque la vida no termina con la diabetes.”

Me atiendo con la Dra. Broeren desde antes de que ella empezara a trabajar aquí. Me siento cómodo y, además, ella me conoce bien. A decir verdad, me recuerda a mi hija, porque siempre controla cómo estoy. La seguí a Sixteenth Street y esta ha sido una experiencia fantástica. Todas las personas que trabajan allí son fenomenales. Su actitud, su personalidad, su amabilidad son excepcionales.

Además de la Dra. Broeren, también me atiendo con Eida (enfermera educadora en diabetes) y Georgene (licenciada en nutrición y educadora certificada en diabetes). Me diagnosticaron diabetes hace más de veinte años, pero me he atendido con Eida y Georgene durante los últimos años. He pasado años sin prestarle atención a mi diabetes. No la controlaba en absoluto. Luego, hace unos años, la Dra. Broeren y yo hablamos y decidimos que me empezara a atender con Eida y Georgene. Necesitaba alimentarme mejor, familiarizarme más con la diabetes y empezar a controlarla.

Georgene y Eida me ayudan a poner todo en equilibrio. Georgene me ayuda con todo lo relacionado a la alimentación. Eida, además de ayudarme con eso, también me asiste con la insulina. Cuando hablo con una, generalmente, también hablo con la otra. De ese modo, ambas se ponen de acuerdo para decirme qué hacer y para asegurarse de que yo tenga todo bajo control y de que establezca una buena rutina. Creo que muchos de nosotros no logramos controlar nuestra situación porque caemos en una mala rutina o porque nos frustramos por la monotonía del día a día. Sé que, a veces, me desvío de la situación, como lo he hecho en estos últimos dos meses —me he sentido inseguro y desequilibrado—.

Cuando me siento así de mal o descarrilado, pienso que debo hablar con alguien. Entonces, llamo a la Dra. Broeren y a Eida o Georgene, y voy a verlas porque sé que ellas me ayudarán a encaminarme de nuevo. Eida y Georgene son muy informativas y las aprecio mucho. Se toman su tiempo para sentarse junto a mí, trabajar conmigo y explicarme todo. Pienso que a muchas personas les iría mejor si tuvieran este tipo de apoyo. Al final de cada consulta, Eida me pregunta: “Bien, ¿cuánto debes consumir por la mañana?” “¿Y cuánta insulina debes recibir antes de ir a acostarte?”. Luego me entrega esa información por escrito —incluso después de haber verificado si la había entendido—. Son tantas las cosas que pasan por la cabeza de uno cuando habla con el médico que es posible que se omita información. Y yo cada vez olvido más cosas. Lo que más me gusta es que, cuando me ayudan a recordar cosas, tienen una buena actitud al respecto. Con Eida, Georgene o la Dra. Broeren, jamás se me ha pasado información ni he dejado de recibir la ayuda que necesitaba. Siempre me indican lo principal, y nunca he recibido información que no fuera a resultarme útil. Son personas maravillosas con una hermosa personalidad. Son muy informativas y eficaces.

Creo que, a veces, los diabéticos no se dan cuenta de que pueden levantarse por las mañanas para salir y mantenerse activos —para llevar una vida plena—. Todos podemos hacerlo, porque la vida no termina con la diabetes. Y no voy a mentir, en un principio, pensé que mi vida había terminado. Pero ahora veo que, con el debido control y cuidado de mi parte, puedo hacer lo que quiero, ir adonde quiero y estar con quien quiero. ¡Y eso es lo que hago!

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