Mi historia de la Clínica de la Dieciséis | Isabel


“He tenido problemas menores y urgentes, y no tengo duda de que ella me guiará hacia la persona adecuada y la ayuda apropiada. Quiero decirles a todos los que tengan algún problema que pidan ayuda y acudan a la Clínica de la Dieciséis. Allí recibirán la mejor atención, cualquiera sea la dificultad que estén atravesando.”

Oí hablar por primera vez de la Clínica de la Dieciséis a través de un amigo en el trabajo. Tenía problemas en la vista y decidí acudir y ver qué tipo de ayuda podía recibir, si es que era posible. Todos fueron muy atentos y estuvieron dispuestos a ayudarme. Me dieron toda la información que necesitaba, me guiaron en todos los procesos para convertirme en paciente y me ayudaron a programar mi primera cita con la Dra. David. En esa primera cita, me sometí a un examen físico. Recibí mis resultados: diabetes, deficiencia de la vitamina D y tuberculosis. Estaba aterrorizada. Sabía que la tuberculosis era contagiosa, y estaba aquí y en mi casa, rodeada de todas estas personas y de mi familia. La Dra. David fue muy comprensiva, me aseguró que no tenía que preocuparme. El virus aún no se había manifestado, y yo estaba en condiciones de recibir tratamiento. Acudí a la clínica todas las semanas durante tres meses para recibir tratamiento; la Dra. David se ocupó de todo. También se aseguró de conectarme con las personas adecuadas y de que estuviera en buenas manos para todo lo que vendría después.

Dado que mi nivel de azúcar en sangre era demasiado alto, la Dra. David me envió a un nutricionista, al grupo de apoyo y luego con Eida (enfermera instructora dedicada a la diabetes). Ella también me recomendó que consultara a Gabi (psicoterapeuta) para hablar sobre todos los problemas emocionales que estaba enfrentando. Era demasiado para abordar al mismo tiempo, y aún me sentía ansiosa al estar rodeada de personas. Todos me ayudaron a comprender mejor lo que sucedía y a enfrentarlo. El apoyo que sentí fue muy importante.

Trabajé arduamente y controlé mi nivel de azúcar en sangre, pero cuando eso ocurrió, surgió otro problema. Durante un tiempo, se me dormían las manos. Pensé que se debía al alto nivel de azúcar en sangre, de modo que, al principio, no le dije nada a la Dra. David. Pero después de que mi nivel de azúcar en sangre disminuyó y se mantuvo controlado, la sensación no desapareció y supe que esa no era la causa. La Dra. David me envió a un fisioterapeuta y me indicó una resonancia magnética. Recibí nuevamente resultados negativos. Resultó que tenía el síndrome del túnel carpiano y un nervio dañado (muy probablemente debido a una cirugía anterior). Sin embargo, estaba en las manos adecuadas y en camino hacia la recuperación. Hoy, estoy bien. Estoy trabajando nuevamente. Y tengo fe de que algún día usaré las manos como lo hacía antes.

Ocurrieron otros incidentes que me provocaron una parálisis facial y una fractura de pie, pero, al igual que en la situación anterior, la Dra. David estaba allí, guiándome para recibir la ayuda apropiada y siguiendo cada paso del recorrido. Los años anteriores fueron muy difíciles, pero quiero agradecer desde lo más profundo de mi corazón a la Dra. David y a todos los que me ayudaron. He tenido problemas menores y urgentes, y no tengo duda de que ella me guiará hacia la persona adecuada y la ayuda apropiada. Quiero decirles a todos los que tengan algún problema que pidan ayuda y acudan a la Clínica de la Dieciséis. Allí recibirán la mejor atención, cualquiera sea la dificultad que estén atravesando.

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