¿Tiene leche? Si, se puede.


¡Feliz Mes Nacional de la Lactancia! Como una Nutricionista Matriculada y Especialista Certificada en la Lactancia, la lactancia es mi tema favorito.  Dar consejos nutricionales para bebes es muy fácil: ¡leche materna!  Solamente tiene que dar al bebé la leche de su madre y puede estar seguro que cualquier personita está recibiendo la mejor nutrición posible. Nutrición que está adaptada a ese bebé específicamente y sus necesidades. Es impresionante.

Mientras la mayoría de mujeres embarazadas saben que la leche materna es la opción más saludable para su bebé, no siempre es la elegida. Una barrera común que veo mientras estoy trabajando con madres nuevas es que tienen duda en la habilidad de su cuerpo de realizar este acto tan maravilloso, de crear leche materna (admito que si que parece como magia). Y si la consiguen hacer, se preocupan de no hacer lo suficiente. Y si están haciendo lo suficiente, se preocupan de que la leche no sea lo suficiente buena, o del color correcto, o…la lista sigue.

Una forma de superara esta barrera es entender como el cuerpo de la madre sabe cómo hacer leche.
No es una cosa predeterminada. Como, “Hola, me llamo Sara. Tengo los ojos azules y puedo hacer 12 oz. de leche al día.” ¡Por suerte, así no es como funciona! En realidad, el bebé dice al cuerpo de la madre cuanto necesita desde el parto y el cuerpo de la madre recibe mensajes del bebé cada vez que tiene hambre con la cantidad que necesita. La madre hace la cantidad que necesita el bebé. Es fascinante, ¿no?

Aunque me encanta hablar sobre los detalles de la producción de leche materna, las que pueden ser más poderosas son historias. Entonces, en honor al Mes Nacional de la Lactancia, le presento mi experiencia personal de encontrar la confianza que necesitaba para producir la suficiente leche para mi bebé… ¡incluso dos bebes!

Como madre primeriza, estaba igual de nerviosa que cualquiera otra persona por ser capaz de hacer la suficiente leche para mi bebé. A pesar de mi conocimiento sobre la lactancia, estaba preocupada. Y, si le digo la verdad, fue muy difícil al principio. Me preocupaba por todo. Nuestra niña quería comer con tanta frecuencia. ¿Estaba haciendo lo suficiente leche para llenarla? Otras veces, estaba llorando, pero no comía. ¿No le gustaba la leche? Tenía más dolor que esperaba. ¿Estaba prendiendo correctamente? Ella regurgitaba constantemente. ¿Estaba manteniendo lo suficiente para crecer? No sabía. Llame la clínica de lactancia del hospital tantas veces que sabían me nombre.  Combatí la tentación de darle la formula. Sabía que tenía que darle de comer para que mi cuerpo sepa lo que necesita ella. Con pezones doloridos y pasando noches sin dormir, di de comer al bebé cada vez que lo necesitaba. ¿Y sabes qué? ¡Funcionó! Produje justamente la cantidad correcta. Cada vez que fuimos al doctor para comprobar su peso, mi afirmó que estaba saliendo bien las cosas, aumentando mi confianza. Di el pecho a mi niña durante más de un año. Estaba muy orgullosa.

Al poco tiempo, nuestra pequeña familia estaba creciendo otra vez. ¡Y esta vez, eran gemelos! Esta vez realmente iba a poner a prueba mi confianza y habilidad. Ya sabía que podía dar de comer a un bebé, ¿pero dos? No estaba segura. Cuando nacieron los gemelos, empezamos inmediatamente porque sabía que darle de comer lo más pronto posible después del parto es muy importante. Le di de comer a uno, y después al otro. Tardé más de una hora en darles de comer. Una vez que terminaba de comer el segundo, casi era tiempo de darle de comer de nuevo al primero. Todos nuestros visitantes me han visto dando el pecho – ¡no había casi ningún momento cuando no estaba dándolo! Y ya sabía de verdad que era no dormir y tener dolor de los pezones. Esta vez no tenía tantas preguntas, pero estaba agotada. Combatir la tentación de darles la formula era incluso más difícil, necesitaba un descanso. Había lágrimas, noches largas y muchas palabras de ánimo. Pero sobrevivimos. ¿Y sabes qué? Funcionó de nuevo. Producía más del doble la cantidad de leche. Después de un par de semanas, mientras los bebes eran más fuertes comiendo, podía darles el pecho juntos. Esto nos ahorró mucho tiempo y todo nos resultó más fácil. Estaba aliviada y orgullosa, aunque tenía que llevar conmigo una almohada enorme de amamantar durante un año entero.

Amamantar no siempre es fácil, pero siempre vale la pena. Como mujeres, tenemos confianza de que nuestro cuerpo pueda dar todo lo que necesita un bebé en el útero. Entonces, ¿porque tenemos dudas en la habilidad de nuestro cuerpo de darle de comer al bebé después del parto? Tenemos que apoyar a las madres y ayudarles a encontrar su confianza, porque los bebes nacen para recibir la leche materna. ¡Y las madres pueden hacerlo!

Por: Lauren Christie, RD

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